En la presencia escolapia de Araguaína, la mañana del pasado sábado (13) estuvo marcada por un gesto de devoción: la Pastoral Juvenil y los acólitos se unieron en peregrinación hacia la Catedral de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.
La caminata fue más que un simple desplazamiento: fue una oración en cada paso, cánticos que resonaron en las calles y bendiciones compartidas en las casas donde los fieles guardaban imágenes de santos. Un verdadero encuentro con Dios, vivido con alegría y devoción.
En la tradición católica, la peregrinación es una experiencia profunda: no se trata solo de llegar a un destino, sino de fortalecer la fe, dar gracias, pedir gracias y renovar la esperanza. Es un gesto de entrega y conversión, que recuerda a cada cristiano que somos «peregrinos en este mundo» y que la meta final es el Cielo.
Entre oraciones y cánticos, los jóvenes fortalecieron sus lazos con la comunidad y con la Iglesia, dando testimonio de que la juventud también es protagonista en el camino de la fe.

